martes, 5 de julio de 2016

La oveja Dolly cumpliría hoy 20 años

La oveja Dolly cumpliría hoy 20 años


  • El ejemplar escocés fue el primer mamífero clonado de la historia.
  • Los padres de Dolly dieron a luz a la oveja después de 277 intentos.
  • Los investigadores que crearon la oveja Dolly no recibieron el Nobel de Medicina


Nació el 5 de julio de 1996 y falleció el 14 de febrero de 2003)

Hoy la oveja Dolly estaría de cumpleaños. La fama internacional de su lana no se debe a su denominación de origen escocés. La popularidad le viene por haber sido el primer mamífero clonado de la historia que, como cualquier otro animal clonado, se gestó en un tubo de ensayo.



Hace 20 años Ian Wilmut y Keith Campbell, investigadores del Instituto Roslin de Edimburgo (Reino Unido), dieron a luz a Dolly después de 277 intentos por transferencia nuclear. El embrión genéticamente idéntico al de la oveja donante se consiguió a partir del núcleo de una de sus células adultas, que se introdujo dentro del óvulo de otra oveja, y después se implantó en el útero de una tercera que cedió su vientre a la gestación.

Dolly fue en realidad una oveja resultado de una combinación nuclear desde una célula donante diferenciada a un óvulo no fecundado y anucleado (sin núcleo). La célula de la que venía Dolly era una ya diferenciada o especializada, procedente de un tejido concreto, la glándula mamaria, de un animal adulto (una oveja Fin Dorset de seis años), lo cual suponía una novedad. Hasta ese momento se creía que sólo se podían obtener clones de una célula embrionaria, es decir, no especializada. Cinco meses después nacía Dolly, que fue el único cordero resultante de 277 fusiones de óvulos anucleados con núcleos de células mamarias.

Dolly vivió siempre en el Instituto Roslin. Allí fue cruzada con un macho Welsh Mountain para producir seis crías en total. De su primer parto nace Bonnie, en abril de 1998. Al año siguiente, Dolly produce mellizos: Sally y Rosie, y en el siguiente parto trillizos: Lucy, Darcy y Cotton. En el otoño de 2001, a los cinco años, Dolly desarrolla artritis comenzando a caminar dolorosamente, siendo tratada exitosamente con pastillas antiinflamatorias.

El 14 de febrero de 2003, Dolly fue sacrificada debido a una enfermedad progresiva pulmonar. Piénsese que un animal de la raza Finn Dorset como era Dolly tiene una expectativa de vida de cerca de 11 a 12 años, pero Dolly vivió sólo seis años y medio. La necropsia mostró que tenía una forma de cáncer de pulmón llamada Jaagsiekte, que es una enfermedad de ovejas causada por el retrovirus JSRV. Los técnicos de Roslin no han podido certificar que haya conexión entre esa muerte prematura y el ser clon, pues otras ovejas de la misma manada sufrieron y murieron de la misma enfermedad. Tales enfermedades pulmonares son un particular peligro en las estabulaciones internas, como fue la de Dolly por razones de seguridad.

Sin embargo, algunos han especulado que era parapléjica, debido a sus pezuñas torcidas. Había un factor agravante al deceso de Dolly y era que tenía una edad genética de seis años, la misma edad de la oveja de la cual fue clonada. Una base para esta idea fue el hallazgo de sus telómeros cortos, que son generalmente el resultado del proceso de envejecimiento. Sin embargo, el Roslin Institute ha establecido que los controles intensivos de su salud no revelaron ninguna anormalidad en Dolly que pudieran pensar en envejecimiento prematuro. Los restos disecados de la oveja Dolly están expuestos en el museo real de Escocia.

Javier De Frutos Esteban
Para Por y Para Aranjuez



lunes, 4 de julio de 2016

4 de Julio de 1884 Colocación de la primera piedra del actual edificio del Banco de España, en Madrid

Colocación de la primera piedra del actual edificio del Banco de España, en Madrid



  • El 4 de julio de 1.884 se coloca la primera piedra de la que es, a dia de hoy, la sede del Banco de España
  • Es uno de los edificios más representativos de Madrid y de la arquitectura española del siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, hasta su construcción, el Banco fue desarrollando su actividad en otros lugares de la ciudad
  • En 1999 es declarado Bien de Interés Cultural de España.




La sede principal del Banco de España se encuentra en la Villa de Madrid, con fachadas a la plaza de Cibeles, a la calle de Alcalá, al paseo del Prado, a la calle de los Madrazo y a la calle del Marqués de Cubas. El Banco de España, como institución, fue creado en 1856, a raíz de la fusión del Banco de Isabel II con el Banco de San Fernando en 1847, y su primera sede fue el edificio de los Cinco Gremios Mayores, situado en la calle de Atocha de la capital.

El incremento de actividades generó las necesidades de espacio y el Consejo director se propuso la construcción de una nueva sede, gestionando la compra del Palacio de Alcañices, propiedad del duque de Sesto, y por cuya adquisición pagó el precio de unos tres millones de pesetas.

Las primeras juntas de accionistas del Banco de San Carlos se celebraron en el palacio del conde de Altamira, mientras se terminaban las obras de acondicionamiento de la primera sede del Banco en el palacio de Monistrol, sito en la madrileña calle de la Luna.

En 1825, se trasladó a una casa adquirida en la calle de la Montera, que pasó a convertirse en la sede del Banco de San Fernando tras la disolución como Banco de San Carlos.

Para la construcción de la actual sede del Banco de España se adquirió en 1882 el palacio del marqués de Alcañices, situado en la calle de Alcalá con vuelta al Paseo del Prado y se acordó convocar un concurso público para la elección del proyecto arquitectónico que mejor se adaptase a las necesidades del Banco.

Solo se presentaron cuatro proyectos y ninguno de ellos era de la plena satisfacción de la comisión de obras, por lo que se encargó a los arquitectos del Banco Sainz de la Lastra y Adaro que, tras estudiar los edificios de otros bancos europeos, redactaran el proyecto definitivo, aprobado a finales de 1883.

La primera piedra se puso el 4 de julio de 1884, en un acto al que asistió el rey Alfonso XII y el monumental edificio fue inaugurado en 1891.

Las obras del nuevo edificio se hicieron siguiendo el proyecto de los arquitectos Eduardo Adaro y Severiano Sainz de la Lastra, proyecto con el que éstos ganaron la medalla de oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884. Ese mismo año, el 4 de julio, se ponía la primera piedra del Banco, en un acto solemne, con la presencia de su majestad Alfonso XII. El edificio terminado será inaugurado el 3 de marzo de 1891 por el rey Alfonso XIII y su madre la Reina Regente María Cristina.

La planta se distribuye en crujías paralelas a una serie de patios alineados con los ejes del caseo del Prado y Alcalá articuladas por el tramo diagonal del chaflán. Las fachadas recogen un repertorio decorativo ecléctico, aunque la sobriedad de zócalos y plantas bajas acentúan la idea de solidez representativa que corresponde a la institución que alberga. La adecuada gradación del tamaño de vanos en las distintas plantas y su variedad compensan la marcada horizontalidad del conjunto.

En 1927, se inició la primera ampliación de las instalaciones con la adquisición de las casas del conde de Santamarca, situadas en la calle de Alcalá, a continuación del edificio antiguo.

Esta ampliación se basó en el proyecto del arquitecto del Banco José Yarnoz Larrosa, que propuso la prolongación de la fachada, repitiendo la imagen externa del edificio existente y reservando solo al interior las novedades arquitectónicas de la época.
Destacan en el exterior del edificio las puertas de entrada, construidas en hierro dulce por el artista Bernardo Asíns.

En el año 1927 se aprueba la construcción de la mitad posterior de la fachada a Alcalá, derribando las Casas-Palacio conocidas como de Santamarca. El proyecto se realiza siguiendo escrupulosamente las líneas del original en fachada, siendo de carácter completamente diferente en estilo en el interior. Dicha ampliación será diseñada por el arquitecto del Banco José Yarnoz Larrosa. Otra ampliación, de menor valor arquitectónico, será realizada en el año 1969 por el hijo del anterior, el arquitecto José Yarnoz Orcoyen.

En la década de los 70, se planteó un nuevo proceso de ampliación de la sede del Banco que completase el edificio con la esquina de las calles de Alcalá y Marqués de Cubas, para conformar una manzana cerrada que garantizara la seguridad del Banco. Con este propósito, el Banco ya había adquirido, el 2 de febrero de 1950, el edificio contiguo a su sede.

El 25 de septiembre de 1978, se convocó un concurso de ideas para desarrollar la que sería la última ampliación del Banco hasta nuestros días. Se invitó a los arquitectos Oriol Buhigas Guardiola, Luis Cubillo de Arteaga, Fernando Moreno Barberá, Rafael Moneo Vallés, Eleuterio Población Knappe, Ramón Vázquez Molezún y Javier Yarnoz Orcoyen.

Un año más tarde -y contando con el asesoramiento de una comisión constituida por representantes del Ayuntamiento de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid- el Consejo Ejecutivo del Banco eligió la propuesta presentada por Rafael Moneo y le encargó la redacción del proyecto definitivo. Sin embargo, la obra no se pudo acometer en aquel momento porque el inmueble estaba sujeto a protección.

El Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, en el que se establecía la planificación del área del Banco, se aprobó en 1997. En 2003, en virtud de un convenio firmado entre el Ayuntamiento de Madrid y el propio Banco de España, se inició la última fase del cerramiento de la manzana, tal y como se detallaba en el proyecto revisado por el propio Moneo durante el año 2002.

En 2006, coincidiendo con la celebración del 150 aniversario del nombre "Banco de España", se inauguró la ampliación. Se mantuvieron los principios básicos de la idea original, basados en la continuidad de las fachadas de Alcalá y el Paseo del Prado; pero se introdujeron algunas variaciones arquitectónicas que enriquecieron el conjunto, respetando en todo momento lo ya existente.

El nuevo edificio cuenta con una superficie construida total de 4.736 metros cuadrados, que comprenden la planta baja, tres plantas sobre rasante y cuatro sótanos.

En el interior, y en lo que al edificio original de 1891 se refiere, destacan la escalera de honor y el patio, que fue la caja general y que hoy ocupa la biblioteca, al que se le incorporó una estructura de hierro fundido, encargada a la Fábrica de Mieres.

La monumental escalera de mármol de Carrara, a la que se accede desde la puerta del Paseo del Prado, es una muestra de la arquitectura más tradicional, diseñada por los arquitectos del Banco y ejecutada por el bilbaíno Adolfo Areizaga. Junto a ella hay una serie de magníficas vidrieras de estilo simbolista -encargadas a la empresa alemana Mayer- con numerosas figuras alegóricas.

La ampliación decidida en 1927 y terminada en 1934 incorporó, en el interior del edificio, las novedades arquitectónicas de la época a las que Yarnoz había renunciado en el exterior. El nuevo patio de operaciones, con una altura de 27 metros y una superficie de unos 900 metros cuadrados, se aparta de los conceptos clásicos y recoge algún ejemplo del Art Decó, como la vidriera superior o el reloj, pieza decorativa y funcional situada en el centro del patio. También destacan la rotonda, que sirve de enlace interior entre los dos edificios, y por su singularidad la cámara acorazada.

Javier De Frutos Esteban
Para Por y Para Aranjuez


domingo, 3 de julio de 2016

40 años del nombramiento de Suárez como presidente

Se cumplen 40 años del nombramiento de Suárez como presidente

  • El 3 de julio de 1976, el rey Juan Carlos I, previa propuesta del Consejo del Reino, designó como presidente del Gobierno a Adolfo Suárez.
  • Las duras críticas a su gestión, la crisis interna de UCD y la falta de apoyos sociales, sumado al abandono de la Casa Real, llevaron a Suárez a dimitir el 29 de enero de 1981.




El 3 de julio de 1976, el rey Juan Carlos I, previa propuesta del Consejo del Reino, designó como presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, que entonces tenía 43 años, provenía de las filas del franquismo y supo dirigir el proceso de transición que transformaría España en una democracia.

El político y abogado, que nació en Cebreros y murió en 2014 en Madrid, había escalado políticamente desde el corazón del franquismo. Así, fue gobernador civil de la provincia de Segovia en 1968 y rápidamente ascendió a la dirección de RTVE.

Posteriormente, formó parte del primer gobierno tras la muerte de Franco, como Secretario General del Movimiento Nacional, bajo la presidencia de Carlos Arias Navarro.

Desde que accediera a la presidencia, Suárez fue capaz de avanzar hacia un sistema de libertades y logró pactar tanto con socialdemócratas, liberales e incluso con los comunistas. Recibió por ello duras críticas, especialmente desde los sectores del franquismo que negaban el proceso político que estaba comenzando en España.

Desde el primer momento luchó por la instauración de la democracia en España sin provocar una ruptura traumática con el sistema anterior. Consiguió que las Cortes, todavía constituidas según la legislación franquista, aprobaran en el mes de diciembre la Ley de Reforma Política, lo que abrió el camino para las primeras elecciones democráticas tras la legalización de todos los grupos políticos.

Consiguió el triunfo en las primeras elecciones libres celebradas el 15 de junio de 1977, como líder de la Unión de Centro Democrático (UCD). Como presidente votado democráticamente, decretó la amnistía para los presos políticos y restableció los organismos históricos de las nacionalidades que componían el Estado español. Se elaboró una constitución de un nuevo Estado, no sólo democrático, sino también social y de derecho, con un fuerte componente descentralizador, casi federal.

Declaró una amnistía para todos los delitos políticos y dialogó con los dirigentes de la izquierda procedentes de la clandestinidad o el exilio, como el socialista Felipe González o el comunista Santiago Carrillo.

Además, legalizó las diferentes formaciones políticas que habían luchado contra el régimen de Franco, como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en 1976, o el Partido Comunista Español (PCE), en 1977.

Fruto de estos pactos, en septiembre de 1976, presentó el proyecto de Ley para la Reforma Política, que supuso el fin del franquismo. En diciembre de ese año se celebró un referéndum, en el que los españoles evidenciaron su apoyo a la ley propuesta por el Ejecutivo de Suárez.

Unos meses más tarde, el 15 de junio de 1977, se celebraron elecciones generales libres, en las que ganó el partido de Suárez, UCD, tras lo que comenzó la redacción de la nueva Constitución, aprobada en 1978.

Las duras críticas a su gestión, la crisis interna de UCD y la falta de apoyos sociales, sumado al abandono de la Casa Real, llevaron a Suárez a dimitir el 29 de enero de 1981.

"Mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia. Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España", dijo Suárez.


Javier De Frutos Esteban
Para Por y Para Aranjuez

sábado, 4 de junio de 2016

Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez.

 
Fuente :Jose Miguel Viñas ( www.divulga meteo.es).
 
A finales del siglo XVIII, los hermanos Montgolfier iniciaron en Francia una serie de exitosos ensayos con globos aerostáticos de su invención, lo que les hizo alcanzar fama universal. La primera demostración pública de su invento tuvo lugar el 4 de junio de 1783, a la que siguió una segunda ascensión –el 19 de septiembre de ese mismo año–, en la que un globo suyo se elevó sobre los jardines de Versalles, portando un gallo, una oveja y un pato. Finalmente, el 21 de noviembre de 1783 tuvo lugar en París el primer vuelo libre tripulado de la historia. Los dos aeronautas que lograron la proeza fueron los franceses Jean-François Pilâtre de Rozier y François Laurent, marqués d’Arlandes. A partir de ese momento, los hermanos Montgolfier se dedicaron a comercializar la explotación de varios de sus vistosos globos como atracción de feria en distintas cortes europeas, entre ellas la española. Este cuadro de Antonio Carnicero (1748-1814) nos muestra el primer ascenso de un globo aerostático en España, el 5 de junio de 1784 desde los jardines del Real Sitio de Aranjuez, ante un nutrido grupo de cortesanos vistiendo sus mejores galas, como requería la ocasión. El monarca Carlos IV y otros miembros de la Familia Real presenciaron la ascensión del globo Montgolfier, que, según cuentan las crónicas, fue accidentada, ya que el tripulante del globo –el frances Charles Bouché– resultó herido al desplomarse súbitamente el globo contra el suelo al iniciar el ascenso. Antonio Carnicero era por aquel entonces pintor de cámara de Carlos IV y uno de sus cometidos era retratar este tipo de acontecimientos, convirtiéndose en un cronista gráfico de su época. Los cielos tampoco escaparon a su atenta mirada. En este lienzo observamos unas bandas nubosas que desde la parte izquierda se despliegan en forma de abanico. Se trata de un efecto de perspectiva similar al que tiene lugar cuando observamos de frente una vía de tren (los raíles, a pesar de ser paralelos, parecen converger en la lejanía). Con las bandas de nubes altas y medias que surgen a veces en el cielo, cuyo origen encontramos en las ondulaciones que tienen lugar en el aire a distintos niveles, ocurre lo mismo. En el Atlas Internacional de Nubes está tipificada la variedad radiatus para identificar a los géneros nubosos que se despliegan ante nuestros ojos de esa manera.
 
Isabel Torres Pino
Por y Para Aranjuez
 





domingo, 10 de abril de 2016

POMONA, LA DIOSA CONQUISTADA.

Vertumno.Foto Javier de Frutos



Pomona, diosa romana, protectora de la fruta y de los árboles frutales, jardines y huertas, detestaba la vida salvaje, prefería los jardines cuidados y los campos cultivados. Dicen que era una diosa hermosísima, vivía aislada de todos en su particular mundo, no sentía atracción por ninguna persona, rechazando a todo aquel que intentara cortejarla.
Tapices serie Vertumno-Pomona.
Vertumno, dios de las estaciones y de los árboles frutales, conocía su particular carácter, tenía muy claro que nadie se acercaba a ella, pero en su mente sólo existía una palabra: "conquistarla a cualquier precio"
El Dios se transforma constantemente en persona o seres relacionados con la pasión, pasa de ser un humilde agricultor a esa humilde anciana que un buen día se acerca a ella para felicitarla por las hermosas y deliciosas frutas de sus árboles, consigue abrazarla de buen corazón, y le muestra un olmo enlazado por una vid y le habla del amor de una forma sincera.
Tapices serie Vertumno-Pomona.
Aprovechando la circunstancia le cuenta una bonita historia de amor de Anaxárete, una joven de sangre real cortejada por un joven humilde que termina quitándose la vida por el dolor del rechazo de Anaxárete, no sin antes pedir justicia a los dioses. La joven fue castigada por los dioses y la convirtieron en estatua de piedra.
Al observar Vertumno que Pomona estaba fascinada con la historia, le muestra su verdadero rostro, Pomona sorprendida decide aceptar su firma de amor.
Tapices serie Vertumno-Pomona.




                                                                                     Juanlu Martínez
                                                                                           Por y Para Aranjuez




jueves, 18 de febrero de 2016

Fuentes del Jardín de La isla (Fuente del Niño de la espina)

Fuentes del Jardín de La isla (Fuente del Niño de la espina)


Artículo de Javier De Frutos


El Niño de la espina








Fotografías de Javier de Frutos


Caminando por el camino del paseo central encontramos esta fuente también conocida como del Espinario o de las Harpías. Fue Felipe III quien mandó construir esta fuente. En el centro hay un pedestal en el que descansa un niño que se está sacando una espina del pie izquierdo. En las esquinas de la fuente hay cuatro columnas, con una harpía cada una, que disparan agua hacia el centro de la fuente. Unos bancos de piedra blanca nos permiten acompañar al niño mientras descansamos.

Antiguamente, la plazoleta en la que se halla esta fuente contaba a su vez con un cenador en cada esquina, con tres bancos y cuatro columnas de orden jónico de 1783, que sujetaban un cascarón de madera y plomo, desmontados en 1867 al dañarse uno de ellos por la caída de un árbol.

El niño de la espina "El Espinario"

Autor desconocido Siglo I a. C. Bronce Museos Capitolinos, Roma Escultura romana, copia de un original helenístico

Esta escultura del Niño de la espina, también conocida en el mundo del arte como el Espinario, es una de las obras clásicas más conocidas, populares y solicitadas por los coleccionistas a lo largo del tiempo. Sin embargo, la escultura que conocemos a través de diferentes copias del original helenístico, dista mucho de ser considerada como una obra excepcional, a pesar de suponer que el modelo que inspiró la larga serie sin duda presentaría matices que los copistas romanos no supieron captar y transmitir.

La copia más fidedigna es la que se exhibe en los Museos Capitolinos de Roma, datada en el siglo I a. C. De procedencia desconocida, la escultura ya estaba documentada en Roma en el siglo XII y consta que el año 1471 el papa Sixto IV la donaba a la ciudad junto a otros bronces conservados en los jardines del palacio de Letrán. Sin embargo, como obra de la antigüedad ya era admirada por los escultores que revitalizaron el arte clásico en los albores del siglo XV, como lo demuestra la inclusión por Brunelleschi de una figura directamente inspirada en el Espinario en el relieve del Sacrificio de Isaac que fue presentado en 1401 en el concurso convocado para realizar las puertas del baptisterio de Florencia, en el que se eligió como formella ganadora la presentada por Ghiberti, una convocatoria que asentó las nuevas directrices de la escultura en el Renacimiento.




Es por entonces cuando debió expandirse la legendaria interpretación de que la escultura representa a un joven pastor romano, llamado Cneo Martius, al que encomendaron la entrega de un importante mensaje destinado al Senado, para lo que hizo el trayecto a la carrera a pesar de haberse clavado una espina por el camino, espina que no sacó del pie hasta haber cumplido su misión. Este gesto de fidelidad de la juventud, con valor casi heroico, se propondría como un modelo a imitar, de ahí la admiración que suscitó y la numerosa demanda de copias tanto en bronce como en mármol.

Estrictamente la escultura representa a un jovencito sentado sobre un peñasco, con la pierna izquierda elevada y flexionada para apoyar el pie sobre su rodilla derecha, al tiempo que inclina el torso y la cabeza en la operación de extraer una espina clavada en la planta del pie, una representación tomada de la vida cotidiana y resuelta con gran naturalidad, muy acorde con los postulados helenísticos. No obstante, un análisis exhaustivo de la obra favoreció la aparición de dudas, especialmente producidas por la caída vertical del cabello, lo que hace pensar que en realidad se creó a partir de dos esculturas diferentes que se ensamblaron en el siglo I a. C., de modo que sobre un cuerpo helenístico, de anatomía correcta y naturalista, se habría añadido posteriormente la cabeza de una figura erguida, lo que explicaría la ilógica caída de la melena y el rostro un tanto inexpresivo, sin ningún atisbo de dolor, que sigue la tipología del periodo anterior, hasta formar una obra ecléctica con piezas cuyos originales corresponden a distintas épocas. Todas las copias posteriores ya reprodujeron la posición de la cabeza tal y como la conocemos actualmente, como es el caso de las copias en mármol que se guardan en la Galería de los Uffizi de Florencia y en el Museo del Louvre de París, o la versión en bronce del Museo Pushkin de Moscú.

Ciñéndonos a los aspectos formales de la escultura, podemos afirmar que se ajusta sin dificultad a los postulados de la escultura helenística o último período, y por tanto más evolucionado, de la escultura griega. Todo tuvo su origen tras la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C., cuando ante la falta de un heredero se enfrentaron sus generales dando lugar a diferentes monarquías diseminadas por un amplio ámbito territorial, es decir, originando un nuevo mapa político donde no tuvieron cabida los ideales clásicos de la armonía y la proporción de la cultura griega, sino un arte mixto que fusionaba la tradición clásica con las aportaciones de pueblos orientales, abandonándose los altos ideales para centrarse en el disfrute de la vida, con tendencia al colosalismo y al decorativismo, siendo en el campo de la escultura donde mejor se manifiesta esta transformación.

Como consecuencia, las esculturas pierden su frontalidad para necesitar ser vistas desde diferentes ángulos; el perfecto estudio anatómico se convierte en uno de los principales objetivos; aparecen las torsiones corporales; se acentúa el movimiento de las figuras y su patetismo y se comienzan a componer grupos complejos, formados por varias figuras, con composiciones en las que abundan los escorzos. A estas características de la escultura helenística se puede añadir también un cambio iconográfico que supone una secularización de los temas, ya que las imágenes de los dioses se llegan a hacer compatibles con las de los mortales, desde el máximo gobernante a los esclavos o enemigos derrotados, motivo por el que la escultura incorpora como nuevos valores la representación de lo feo, lo grotesco, lo humorístico y lo anecdótico, con figuras de niños y de ancianos, vestidas o desnudas, griegos y extranjeros, etc.

La nueva sensibilidad abandona el sentido de equilibrio clásico y la gravedad temática en la búsqueda de la realidad humana, tomando los principales temas de la vida cotidiana y centrándolos en los placeres de la vida, a diferencia de los altos ideales de la etapa anterior, siempre manteniendo el espíritu idealista griego en la búsqueda de naturalismo de las figuras.

Todas estas características son apreciables en la escultura del Espinario, que fusiona la herencia clásica (corrección anatómica y ausencia de dolor en el rostro) con una búsqueda naturalista (representación de un niño captado en un momento anecdótico). El original podría adscribirse a la escuela neoática, habiendo propuesto algunos investigadores la autoría del escultor Apolonio de Atenas, activo en el siglo I a. C. y también creador del célebre Torso del Belvedere de los Museos Vaticanos, tan admirado por Miguel Ángel, y del Púgil en reposo del Museo Nacional de Roma. Por su parte, el ejemplar de los Museos Capitolinos bien pudo ser realizado en Roma, si se tiene en cuenta que en el siglo I a. C. aumentan los talleres neoáticos instalados en la ciudad.

La originalidad del tema, sus discretas dimensiones (73 cm. de altura), el gesto tan poco frecuente (aunque se repite en otras figuras infantiles) y el naturalismo del muchacho hace comprensible la admiración que levantó desde el Renacimiento, las divagaciones sobre su identificación y las numerosas réplicas solicitadas a partir de esta copia romana en la que sigue primando un gran equilibrio de composición al colocar una pierna vertical y otra horizontal para contrarrestar la diagonal marcada por el torso y la cabeza, dando lugar a una obra sumamente armónica.

El atractivo de la obra no pasó desapercibido a las tropas napoleónicas, que la incluyeron en la colección de antigüedades expoliadas y llevadas en 1798 a París, donde permaneció hasta 1815, año en que fue devuelta.

Una copia en bronce del Espinario, copia exacta del original romano, se conserva en el Museo del Prado. Se trata de una fundición realizada sobre el vaciado que hiciera Cesare Sebantián hacia 1650 por encargo de Velázquez, cuando este maestro pintor recorrió Italia como experto y agente del rey de España, eligiendo obras grecolatinas destinadas a la Colección Real que decoraría el remozado Palacio del Alcázar de Madrid, aunque no está documentada entre las copias de esculturas llegadas a España. Se ha propuesto que posiblemente el modelo del Prado se vaciara de otra copia ya existente en Madrid (hoy en los jardines del Palacio de Aranjuez) para engrosar dicha colección, a la que perteneció, sobreviviendo al incendio del Alcázar en 1734, hasta su ingreso final en el Museo del Prado.

Artículo de Javier De Frutos
Para "Por y Para Aranjuez"

viernes, 12 de febrero de 2016

Fuentes del Jardín de La isla (Fuente de Hércules)

Fuentes del Jardín de La Isla


Artículo de Javier De Frutos


Fuente de Hércules




Fotografía de Javier De Frutos


La Fuente de Hércules e Hidra, que es la primera que uno se encuentra al cruzar la ría por la escalinata, está colocada sobre un zócalo y una basa de jaspe negro de planta octogonal, con una gran taza y un pedestal sobre la cual está la figura de Hércules matando a la hidra. Alrededor encontramos unas barandillas de hierro y ocho pedestales con otras tantas figuras de mármol en los bordes de la plazoleta. Esta fuente fue mandada construir por Felipe IV a José de Villarreal y Bartolomé Zumbigo y sustituye a una fuente anterior dedicada a Diana de la época de Felipe II. Las esculturas colocadas sobre pedestales que existieron alrededor de la fuente fueron compradas por Felipe V y situadas originalmente en los Jardines de La Granja. Después de este emplazamiento se situaron en las columnas de la entrada principal del Jardín del Príncipe por orden de Carlos IV y finalmente descansan en el Museo del Prado de Madrid.

Hércules (Heracles en la mitología Griega)

Hijo de Zeus y de Alcmena, esposa de Anfitrión, fue concebido en una triple noche, sin que por ello se alterase el orden de los tiempos, ya que las noches siguientes fueron mas cortas.

Se dice que el día de su nacimiento resonó el trueno en Tebas con furioso estrépito, y otros muchos presagios anunciaron la gloria del hijo del dueño y señor del Olimpo. Alcmena dio a luz dos mellizos, Heracles e Ificles. Anfitrión deseando saber cuál de los dos era su hijo, envió dos serpientes que se aproximaron a la cuna de los mellizos. El terror se apoderó de Ificles, quien quiso huir, pero Heracles despedazó a las serpientes y mostró ya entonces, que era digno hijo de Zeus.

Por otro lado, Hera, movida por los celos, resolvió eliminar al recién nacido enviando contra él a dos terribles dragones para que le despedazasen. El niño, sin el menor espanto, los trituró e hizo pedazos.

Palas logró que se apaciguara la cólera de Hera hasta el extremo de que la reina de los dioses consintió en darle de mamar de su pecho al hijo de Almena. Se cuenta que Heracles, abandonando el pecho, dejó caer algunas gotas de leche que se derramaron sobre el cielo, formándose de esta singular manera la vía láctea o camino de Santiago.

Los maestros más hábiles se encargaron de la educación de Heracles, Autólico le enseñó la lucha y la conducción de carros; Eurito, rey de Elia, el manejo del arco: Eumolpo, el canto; Cástor y Pólux, la gimnasia; Elio, le enseñaba a tocar la lira y el centauro Quirón, la astronomía y medicina.

Su desarrollo físico fue extraordinario y su fuerza portentosa. Heracles era un gran bebedor, y su jarro era tan enorme que se necesitaba la fuerza de dos hombres para levantarlo.

Ya mozo, Heracles se retiró a un lugar apartado para pensar a que género de vida se habría de dedicar. En esta oportunidad se le aparecieron dos mujeres de elevada estatura, una de las cuales, la Virtud, era hermosa, tenía un rostro majestuoso y lleno de dignidad, el pudor en sus ojos, la modestia grabada en sus facciones y vestía de blanco. La otra llamada, Afeminación o Voluptuosidad, de líneas onduladas y color rosado, miradas encendidas y llamativo vestido, manifestaba claramente sus inclinaciones.

Cada una de las dos procuró ganarlo para sí con promesas, decidiéndose Heracles por la Virtud. Abrazó así el héroe por su propia voluntad un género de vida duro y trabajoso.



Fotografía de Javier De Frutos


Cuando Heracles creció, Hera vertió en su copa un veneno que lo enloqueció y esta locura hizo que Heracles matara a su mujer y a sus propios hijos confundiéndolos con enemigos. Como castigo fue enviado con el primo de Hera, Euristeo, para servirle por 12 años. Euristeo, estimulado por Hera, siempre vengativa, le encomendó las empresas mas duras y difíciles, las cuales se llamaron los doce trabajos de Heracles. Estas fueron: El león de Nemea, la hidra de Lerna, el jabalí de Erimanto, las aves de Stinfálidas, la cierva de Artemisa, el toro de Creta, los establos de Augías, robar los caballos de Diomedes, robar las manzanas de las Hespérides, arrebatar el cinturón de Hipólita, dar muerte al monstruo Gerión, y arrastrar a Cerbero fuera de los infiernos.

De todos ellos salió victorioso el héroe y son otros muchos los que asimismo se le atribuyen, pues casi todas las ciudades de Grecia se vanagloriaban de haber sido teatro de algún hecho maravilloso de Heracles. Exterminó a los centauros, mató a Busilis, Anteo, Hipocoón, Laomedonte, Caco y a otros muchos tiranos; libró a Hesione del monstruo que iba a devorarla, y a Prometeo del águila que le comía el hígado, separó los dos montes llamados más tarde columnas de Heracles, etc.

El amor, pese a las numerosas hazañas realizadas por el héroe, ocupó intensamente el espíritu y el cuerpo de Heracles. Tuvo muchas mujeres y gran número de amantes. Las más conocidas son Megara, Onfalia, Augea, Deyanira y la joven Hebe, con la cual se casó en el cielo, sin olvidar las cincuenta hijas de Testio, a las cuales hizo madres en una noche.

El odio del centauro Neso, unido a los celos de Deyanira, fueron la causa de la muerte del héroe. Sabedora esta princesa de los nuevos amores de su esposo, le envió una túnica teñida con la sangre del centauro, creyendo que con ello impediría que amara a otras mujeres. Pero apenas se la puso el veneno del que estaba impregnada hizo sentir su funesto efecto, y penetrando a través de la piel, llegó en un momento hasta los huesos. En vano procuró arrancarla de sus espaldas; la túnica fatal estaba tan pegada a la piel que sus pedazos arrastraban tiras de carne.

Las más espantosas imprecaciones contra la perfidia de su esposa brotaron de los labios del héroe, y comprendiendo que se acercaba su última hora, constituyó una pira en el monte Oeta, extendió sobre ella su piel de león, y echándose encima mandó a Flictetes que prendiera fuego y cuidase sus cenizas.

En el mismo instante en que comenzó a arder la pira, se dice que cayó un rayo sobre ella para purificar lo que pudiera quedar de mortal en Heracles. Zeus lo subió al Olimpo y lo colocó entre los semidioses.



Fotografía de Javier De Frutos


La vida de Heracles tras los Doce Trabajos

Una vez cumplida su penitencia, Heracles no tenía ya que obedecer los caprichos del malvado y cobarde Euristeo. Su existencia terrenal aún dio de sí para mu­chas más aventuras.

En primer lugar se divorció de su espo­sa Megara y se la entregó a su leal primo Iolaos. Después tomó parte en una competición de arquería organizada por Eurito, rey de Escalia, en Tesalea. Como premio, el rey ofrecía a su hija Ilie, pero aunque obtuvo la victoria, Eurito no le quiso entregar a su hija visto el fracaso de su primer matrimonio. El héroe montó en cólera sin que hubiese esta vez intervención de Hera, y como resultado mató de una pedrada a ífito, hijo del rey, que además le admiraba y había estado de su lado.

Una vez más, Heracles tenía que cumplir penitencia. Fue rechazado por un rey aliado de Eurito, y Pitia, sacerdotisa del Oráculo le expulsó, lo que le hizo encolerizar de nuevo, robando las herramientas de la sacerdotisa y amenazando con destruir el Oráculo. Entonces intervino Apolo, enojado, iniciándose una pelea que sólo se detuvo cuando Zeus envió uno de sus rayos.

Entonces se decidió que Heracles debería ser vendido como esclavo. Así llegó a propiedad de la reina Onfale de Lidia, en Asia Menor. Según algunos, tuvo que vestirse de mujer, sentarse entre las damas sirvientas de la reina y aprender a coser y tejer, tareas puramente femeninas. Como broma, Onfale a veces se disfrazaba con una piel de león, un cayado y un arco. No obstante, también se dice que Heracles la ayudó deshaciéndose de muchos de sus enemigos y dándole un hijo.

Después de la penitencia con Onfale y recuperada la cordura, Heracles se tomó la revancha con todos aquellos que le habían tratado injustamente. Regresó a Troya, aún gobernada por el rey Laomedón, el hombre que no había cumplido su palabra después de que el héroe salvase a su hija Hesione, y cercó la ciudad que no tardó en caer gracias a la ayuda de Telamón, hermano de Peleo. Heracles quería hacer el trabajo solo y se enfadó con Telamón, que atemorizado construyó un altar en su honor. Laomedón y casi todos sus hijos murieron, mientras Hesione se convertía en esposa de Telamón. Podarces, único hijo superviviente que luego se llamó Príamo. se hizo con el trono y la ciudad floreció.

Desafortunadamente, él también tuvo que ver con la caída de la ciudad en la guerra contra los griegos cuando ya era anciano.

Después tuvo una aventura en la isla de Cos, a la que llegó tras una tormenta desencadenada por Hera. Zeus estaba tan enojado que decidió encadenar a su esposa en el Olimpo y sujetar sus tobillos con yunques. Heracles emprendió entonces una nueva tarea ayudando a los dioses en su lucha contra los gigantes.

Su siguiente objetivo fue Áugeo, rey de Elis, que había roto su promesa cuando Heracles le limpió los establos (el Quinto Trabajo). Dado que Áugeo tenía el apoyo de ciertos aliados poderosos, Heracles tardó algún tiempo en deshacerse de él. Finalmente conquistó Elis, mató a Áugeo y proclamó a su hijo Fileo rey del lugar. Heracles le agradeció a Zeus, su padre, la ayuda prestada instaurando los Juegos Olímpicos.

Tras haberse vengado de muchos viejos enemigos, Heracles recordó la promesa hecha al alma de Meleagro para casarse con su hermana Deyanira. Viajó hasta Calidón, en Etolia, la parte occidental del centro de Grecia, donde vivía la muchacha junto a su padre el rey Eneo, aunque su verdadero padre era Dioniso, que había reparado el daño regalándole al rey el don de la viticultura (la palabra Eneo se parece a oinos, «vino» en griego). Deyanira era una joven bella, atlética y fuerte, diestra con la cuadriga y las armas, por lo que Heracles no era su único pretendiente. Su principal rival era Aquelo, dios del río al que Heracles había insultado y retado a un combate. En el duelo, el dios, que habitualmente tenía forma humana con cabeza de toro, se transformó primero en una serpiente para escurrirse entre las manos de Heracles y después en un toro. Hasta que el héroe no le partió el cuerno derecho no admitió su derrota.

Heracles se casó con Deyanira y juntos tuvieron un hijo llamado Hilo y una hija llamada Macaría. Pronto debieron salir de Calidón, ya que, en otro ataque de furia, Heracles había aplastado a un muchacho. Emprendieron camino hacia el este hasta llegar a Trachis. En el río Eveno se encon­traron con el centauro Neso, que se ofreció a cruzar a Deyanira por un pequeño importe. Heracles, agradecido, le dio el dinero y tan pronto como lo tuvo en su poder huyó con su esposa e intentó violarla. Ella gritó y Heracles tomó su arco para abatir al centauro con sus flechas envenenadas. Mientras agonizaba le susurró a Deyanira sus últimas palabras, en las que le aconsejaba qué hacer si su marido perdía el interés por ella. Así tomó parte de la sangre de sus heridas para rociar con ella la vestimenta de Heracles si sospechaba de alguna relación adúltera. Con ello se aseguraría de que nunca más le sería infiel. Deyanira guardó un frasco con la sangre y lo puso a buen recaudo.

A su llegada a Trachis, Heracles acudió en ayuda del rey Ceix, aplastando a sus enemigos. Tiempo después viajó a Tesalea, donde mantuvo un duelo con Cieno, hijo de Ares y responsable del asesinato y robó a una serie de peregrinos de camino a Delfos (no se debe confundir a este Cieno con el hijo de Poseidón, (ver Poseidón, o con el amigo de Faetón, ver Faeton). Cieno contó con la ayuda de su padre, pero cuando llegó Heracles asistido por Atenea, el dios de la guerra resultó herido, lo que llevó a Zeus a intervenir con uno de sus rayos.

Uno de los que más injustamente le había tratado y a quien todavía no había castigado era el rey Eurito de Escalia. El rey se había negado a entregarle a su hija Iole como premio tras el concurso de tiro con arco. Heracles dejó a Deyanira en Trachis y con un ejército de aliados desencadenó ana batalla en Escalia contra Eurito y sus hombres. Heracles mató al rey y a todos sus hijos. Iole trató de poner fin a su vida arrojándose al vacío desde la muralla de la ciudad, pero se salvó gracias a que su túnica hizo de paracaídas y a que Heracles estaba allí para recogerla. Después de pasar la noche con ella, la envió a Trachis con el resto de prisioneros y le pidió a Deianeria que le llevase una túnica limpia para hacer un sacrificio por Zeus en el cabo Ceráneo, en el noroeste de Euboa. Cuando Deyanira, que ya no era joven entonces, vio a la bella Iole, no pudo reprimir sus celos y, temiendo que su marido hubiese dejado de quererla, roció la túnica con la sangre de Neso que había quedado y le entregó la prenda a su ayudante.

Poco después, Heracles se puso la túnica y el veneno de la Hidra mezclado con el de Neso empezó a hacer efecto, con una terrible quemazón en la piel del héroe. Aunque se quitó la túnica, no pudo evitar que la piel se le cayese a tiras. Así fue trasladado en barco a Trachis, donde Delaneira se dio cuenta del engaño del centauro y se suicidó.

Heracles supo enseguida lo que le estaba ocurriendo y consultó al Oráculo de Delfos, que le advirtió que se construyese una pira funeraria en el monte Eta de Tesalea. Hilo preparó la pira, a la que se subió Heracles, pero nadie se atrevía a encenderla. Solo Filoctetes, hijo de Poeas, un pastor que pasaba por allí, se prestó a hacerlo. Como pago recibió el arco y las flechas del héroe.

Tan pronto como prendió el fuego y las llamas cubrieron el cuerpo de Heracles, se vio un rayo tras el cual desapareció el héroe; su padre se lo había llevado al Olimpo en una nube y allí le fue concedida la inmortalidad. Heracles firmó la paz con Hera y eligió a la bella Hebe como compa­ñera para la eternidad. Resulta curioso que, según Homero, el alma de Heracles vagaba ya por el mundo de los muertos a pesar de su inmortalidad. Odiseo, que ha­bía conseguido información sobre cómo transcurriría su viaje de regreso a casa a través del Hades, se encontró con él allí.

El héroe inmortal viajó de nuevo a la tierra con Hebe para ayudar a Iolaos en defensa de los hijos de Heracles contra Euristeo. Se supone que se apareció a Filoctetes en forma divina para hacerle luchar con los griegos en Troya. Su arco jugaría un papel fundamental, pues con él se dio muerte a Paris, instigador de la guerra.

Heracles fue honrado más allá del mundo griego. En Roma su nombre era Hércules y se igualó con el dios semítico Melqart, adorado en Fenicia y Cartago. Heracles aparece con frecuencia en la literatura clásica. Los grandes dramaturgos atenienses le dedicaron algunas de sus obras. Eurípides escribió el drama Alcestis -una tragedia ligera sobre la salvación de ésta, en la que Heracles aparece como un personaje valiente y rudo-, Las Heráclides, acerca de la batalla de los hijos del héroe contra Euristeo y Heracles, en la que el héroe mata a su esposa y a su hijo en un ataque de locura provocado por Hera. La obra Trachiniae de Sófocles, que significa «mujeres de Trachis» o «la muerte de Heracles», presta atención a la trágica contribución de Deyanira en el desarrollo de los acontecimientos que trajeron la muerte de Heracles.

La importancia de su figura en la Antigüedad se entiende mejor a través del comportamiento del emperador romano Cómodo (161-192), que se hacía retratar y adorar a sí mismo como si fuese Hércules. Se trataba de un personaje con problemas mentales, pero su obsesión por la «fuerza hercúlea» ha llegado hasta nuestros días.

Artículo de Javier De Frutos
Para "Por y Para Aranjuez"